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Martes, 27 de junio de 2017
Luis Martin Santos
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LUIS MARTÍN-SANTOS - LA NOVEDAD DE TIEMPO DE SILENCIO

En: Luis Martín-Santos: [actas de las IV Jornadas Internacionales de Literatura, San Sebastián, 23-26 de abril de 1990] / edición a cargo de Iñaki Beti Sáez. - Universidad de Deusto, Facultad de Filosofía y Letras, San Sebastián, 1991. pp. 45-57

 

 

La novedad de Tiempo de silencio fue advertida inmediatamente después de su publicación en 1962. En su aspecto más visible constituyó un rechazo de la novela del medio siglo, tanto en su versión neo-rrealista (Fernández Santos, Aldecoa, Sánchez Ferlosio, Goytisolo, Ana María Matute, Martín Gaite), como en la vertiente política y social (Luis Goytisolo, López Pacheco, García Hortelano). Las diferencias no se debieron a un simple propósito de desviación con respecto a una de las normas artísticas vigentes en el momento, sino a otra concepción de la novela, basada en postulados teóricos diferentes.

Martín-Santos reflexionó sobre este género y sobre su función en la cultura española. No se transmitió un pensamiento articulado, pero sí un ramillete de opiniones que reflejan una actitud meditada y coherente. Cuatro textos poseen valor documental al respecto: sus respuestas a un breve cuestionario preparado por Janet W. Díaz, unos comentarios recogidos por Aquilino Duque y dos conferencias del novelista, posteriormente editadas. Destacan los siguientes juicios:

En España hay una escuela realista, un tanto pedestre y comprometida, que es la que da el tono. Tendrá que alcanzar un mayor contenido y complejidad, si quiere escapar a una repetición monótona y sin interés (1).

Un cierto tipo de novela, "al cargarse de ideas sustituyendo al hombre por su circunstancia, ha perdido peso específico y se ha alejado de la verdad artística.(2)

Temas predilectos para una novela son los que "muestran las leyes modificadoras de la existencia humana. Donde se advierte el condicionamiento social, las contradicciones fecundas y el brillo de la libertad" (3).

Aunque breves, tales comentarios ponen de relieve la insatisfacción de Martín-Santos con respecto a la narrativa de su generación. Sus discrepancias atañen inicialmente a la función estética y social del género novelístico, para transmitirse luego a los diferentes planos de la obra literaria. En otras palabras, ese punto de partida le llevó a perseguir una novela diferente en lo temático, lo estructural y lo estilístico.

Con frecuencia, las desviaciones de las modas dominantes se apoyan en la imitación de algún modelo desconocido. Así sucedió con Martín-Santos. La originalidad de Tiempo de silencio fue propiciada por Ulysses, de James Joyce. Esta le proporcionó una nueva concepción narrativa, concretada en diversos procedimientos técnicos, algunos de los cuales eran desconocidos en la tradición literaria española del siglo XX y, de manera más particular, entre los novelistas contemporáneos de Luis Martín-Santos. Por otro lado, la compleja y flexible fórmula novelística de Joyce, una vez asimilada, posibilitaba nuevas experimentaciones, de manera que Martín-Santos pudo desarrollar procedimientos literarios ajenos a Joyce, pero que no serían posibles sin la plataforma que supuso su Ulysses.

La lectura de Joyce por parte de Martín-Santos es un dato fácilmente verificable. El propio novelista aludió explícitamente a su interés por "Ulysses" , dato que ha sido confirmado por dos amigos de Martín-Santos, Juan Benet y Carlos Castilla del Pino (4). Dentro de la propia ficción, en la conversación literaria del café Gijón, Matías, de forma análogo al cura y al canónigo de El Quijote, expone una serie de juicios sobre la novela moderna, entre los que figura la expresa recomendación de que "hay que leer el Ulysses" (5).

Las principales semejanzas entre las dos novelas se observanen el marco espacial, los cambios de perspectiva narrativa, la pluralidad de estilos y la abundancia de reminiscencias y reflexiones literarias. En cada uno de esos préstamos subyace la voluntad de superar el marco realista de la generación del medio siglo.

Así ocurre, por ejemplo, con el ámbito urbano en el que se desarrolla la acción. En varios pasajes Martín-Santos describe Madrid con el mismo detalle documental de los novelistas sociales. Sin embargo, su visión de la ciudad va más allá de la fisonomía externamente perceptible. madrid es también, y quizá en mayor medida, síntesis cultural de una nación a través de los siglos. Esta concepción, eminentemente diacrónica e ideológica de la ciudad recuerda en varios aspectos al Dublín de Joyce y tiene poco en común con el tratamiento, más bien fotográfico y cotidiano, con que neorrealistas y escritores sociales pintaron ciudades y pueblos de España.

Las reminiscencias literarias, tan frecuentes en Tiempo de silencio como escasas en la narrativa española de esos años, constituyen otro dato que invita a relacionar esta novela con Ulysses. Frente a una literatura esencialmente funcional, concentrada en el reflejo sin mediaciones de la realidad cotidiana, Martín-Santos se interesa más por la imitación de formas culturales y artísticas, a través de las cuales desemboca en la vida cotidiana, interpretándola más que copiándola.

Lo mismo ocurre con los cambios de técnica narrativa, perspectiva y estilo que se van sucediendo en el tránsito de las distintas secciones. Tal pluralidad técnica y estilística rompía con la práctica usual de la novela española de postguerra, incluida la ajena a las inquietudes sociales.

Para los objetivos de esta exposición no es necesario indicar en detalle las coincidencias entre el novelista irlandés y Martín-Santos. Tampoco procede señalar aquí las diferencias entre ambos, no menos significativas que sus semejanzas. Bastará con retener dos sugerencias que el relato de Joyce proporcionó a Martín-Santos: 1) una forma de narración técnicamente variada y compleja, más imaginativa, con variedad de procedimientos técnicos y estilísticos; 2) una concepción de la realidad que, ampliando lo observable en la vida cotidiana, abarca los factores culturales e históricos.

Una vez asimiladas estas sugerencias, Martín-Santos pudo exponer preocupaciones ideológicas y desarrollar recursos literarios ajenos a Joyce. Si Ulysses le permitió distanciarse de la narrativa española de su generación, refundiendo a otros escritores se alejó también de aquél. Tiempo de silencio se configura como síntesis de lecturas y tradiciones heterogéneas, que su autor fue amalgamando en un singular proceso de reacción, asimilación y nueva reacción.

Pero interesa situar a Tiempo de silencio dentro de su marco literario más inmediato, cual es la novelística de intención social vigente en España a principios de los años sesenta. No fue, ciertamente, la única narrativa existente en ese momento. La tomo como punto de referencia porque compartió con Tiempo de silencio determinadas preocupaciones ideológicas, y porque Martín-Santos pretendió una renovación de sus postulados estéticos. Con el fin de cotejar las distintas poéticas, examinaré tres aspectos que permitenapreciar la aportación de Martín-Santos. Son los siguientes:

Alfonso Rey
Universidad de Santiago de Compostela

*Notas

(1.) Janet W. Díaz, "Luis Martín-Santos and the Contemporary Spanish Novel", Hispania, LI (1968), p. 238
(2.) Aquilino Duque, "Realismo pueblerino y no realismo suburbano: un buen entendedor de la realidad", Indice, 185 (1964), p. 9
(3.) Janet W. Díaz, art.cit., p. 238
(4.) Respectivamente, "Luis Martín-Santos, un memento", El País semanal, 506 (21 de diciembre de 1986), pp. 65-89 y "Evocación de Luis Martín-Santos" Olvidos de Granada, 13 81986), pp 159-162
(5.) Cito por la edición definitiva, (vigésimonovena edición, mayo 1988), Barcelona, p. 81

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